Pablo Neruda y el Pedagógico



Regresos de Neruda a Ñuñoa y Macul por Darío de la Fuente

La Prensa de Curicó, febrero de 2005


Después de su salida de su Alma Mater, el antiguo Instituto Pedagógico, Neruda recorrió muchos caminos y escaló altas posiciones de consideración mundial. Sólo retornó a la Casa Central de la Universidad de Chile en 1954, cuando ya era Premio Nacional de Literatura (1945) y famoso como poeta, para donar su biblioteca personal y otras colecciones a la “Casa de Bello”. En la universidad fue homenajeado poco después de cumplir los 50 años, acontecimiento que tuvo relieve internacional porque vinieron a saludarlo numerosos poetas y escritores extranjeros. A su escuela, el Instituto Pedagógico, en al barrio de Ñuñoa, regresó sólo en 1962 cuando bajo la dirección del Rector Juan Gómez Millas y el Decano Eugenio González se otorgó a Neruda la distinción de “Miembro Honorario”.


“En reconocimiento a su vasta poética de categoría universal”. Su amigo, el profesor de Física y celebrado antipoeta Nicanor Parra (futuro Premio Nacional) fue el encargado de escribir y leer el discurso de recepción. Desde entonces Neruda no regresó a Macul. Actualmente el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, es la institución antecesora de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación.


En 1972 fue recibido en el Estadio Nacional, colmado de gente que le rendía homenaje de admiración y le demostraba su agradecimiento por el “Nobel” que prestigiaba a Chile. Fue entonces cuando, como el maestro que “aprendió a volar y enseñó volando” recitó un poema sobre la vida, la identidad y el exilio, una insospechada premiación, como “haciendo recuerdos del futuro”. En medio de un casi religiosos silencio de la multitud escuchó la voz característica de Neruda en el 

“Cuando Chile”. “Oh largo pétalo el mar y vino y nieve. Nací en el sur, de la frontera traje la soledad y el galope del último caudillo... Ay, Patria, Patria, ay patria cuándo y cuándo, ¿Cuándo me encontraré contigo?... en ti siguen viviendo mis raíces”.

Ocurrió lo del 11 de septiembre de 1973, y después, pasando un tiempo la fundación de Matilde Urrutia y Juan Agustín Figueroa (la Fundación Neruda), las universidades, organizaciones sociales tanto nacionales como internacionales fueron trabajando la reconstrucción de su genio y de su figura, dimensionando la heteróclita vastedad de su obra, lo profético de su pensamiento, la profundidad y alcance de su mensaje. Pasó el tiempo, se acercaba el Centenario de Neruda y fueron apareciendo las reacciones.

En 2002, como a manera de anticipo del movimiento intelectual mundial propio del centenario, La Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación procedió a reparar, restituir, recrear su presencia en el espacio institucional y le dedicó una semana de homenajes en su condición de ex alumno del Pedagógico.

Inauguró la semana de homenaje su antiguo amigo y correligionario Volodia Teitelboim que en ese momento era flamante Doctor Honoris Causa (2002 de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación; y luego Premio nacional de Literatura). La inauguración se hizo mediante un diálogo con los estudiantes. Fue una semana de intensa actividad que tuvo su momento de término con la inauguración de una estatua de Neruda y dando su nombre a una plaza aledaña y a la principal avenida que cruza del norte a sur el hermoso parque patrimonial.
La vastedad de su obra, lo profético de su pensamiento, la profundidad y alcance de su mensaje. Pasó el tiempo, se acercaba el Centenario de Neruda y fueron apareciendo las reacciones.En 2002, como anticipo del movimiento intelectual mundial propio del centenario, La Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación procedió a reparar, restituir, recrear su presencia en el espacio institucional y le dedicó una semana de homenajes en su condición de ex alumno del Pedagógico.






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